Voy a verte de nuevo y tú me devuelves la mirada desde esa pequeña foto ovalada. Sé que ahí ya no queda nada, sé que sigues vivo sólo en mi recuerdo, sé que jamás volveremos a vernos, pero también sé que no me hago a la idea de ello. Me aferro a ponerte una rosa blanca en el diminuto jarrón que hay anclado en un lado, me aferro a cerrar los ojos e imaginar algún momento vivido contigo, me aferro a demasiadas cosas para no hacerme a la idea que ya no estás aquí. Pasan los años y aunque no lloro con la misma frecuencia, y sonrío más a menudo, sigo echandote de menos como el primer día. Ojalá no te hubieras ido, ojalá hubiera podido despedirme, ojalá hubiéramos pasado más tiempo juntos. Son tantos adverbios expresando deseo, que desearía volver a verte de nuevo. Tus ojos, tu sonrisa oculta entre la barba, esos abrazos que me dabas cuando mi único consuelo era llorar entre ellos, tu olor… Ese olor inconfundible a massimo dutti que me hace inspirar fuerte y cerrar los ojos cuando me cruzo con alguien por la calle que lo lleva puesto. Siempre fuiste mi héroe, el primer hombre que me dió un beso, aquel que me soplaba cuando me curaba alguna herida, él que dedicaba las noches a ayudarme con los deberes del colegio, el que salía temprano del trabajo cuando celebrabamos un cumpleños, el que me llevaba de cena de negocios por que los clientes eran franceses, el mismo que cogía el coche de madrugada para buscarme por las calles del pueblo. Tantos momentos que ya no viviremos, tantos recuerdos que se amontan en mi memoria, tantas conversaciones que se congelan en mi garganta, tantos besos sin mejilla a la que darlos, tanto y tanto tiempo separados… Jamás he conocido otro hombre igual, y como digo siempre: Solo quien ha tenido la desgracia de vivir lo que yo viví aquella noche de junio, sabe lo que se siente cuando se pierde una parte de ti…
Feliz día papá y feliz Santo!
Fdo: tu secretaria.










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